Testimonios
Familia León Parilli
Olga León Parilli, madre de Valentina Tirado León nacida el 27-03-1989
POR NUESTRA QUERIDA VALENTINA
Desde que Valentina forma parte de nuestras vidas su presencia ha despertado emociones profundas, temores, impotencia, estrés, alegrías y un gran amor que siempre está presente en nuestras relaciones. En muchas oportunidades las situaciones difíciles pasan a ser experiencias enriquecedoras y llenas de satisfacción.
Siempre he pensado que Dios me ha confiado una misión muy especial y difícil, que he sido escogida para ello y que a la vez me ha puesto en una camino en el cual he encontrado todas las herramientas para seguir adelante, todo el apoyo y companía de mis seres queridos que me han dado la fuerza y poder para llegar hasta aquí.
Es un camino difícil pero cómodo, difícil pero lleno de alegría, difícil pero hermoso y además bendito con la especial presencia de mi otra hija, María Fernanda, y la de mi hermana Orietta, quienes se han convertido en mi mano derecha, mi alegría en todo momento, mi fuerza y mi luz, mis grandes companeras y aliadas.
La misión de Valentina
Por Orietta León
Sé que muchos se han preguntado si la vida de mi querida sobrina Valentina puede tener algún sentido al ser ella una persona altamente dependiente, que no ve, que no oye, que no habla, que necesita asistencia para toda su rutina diaria. Pues ahora, después de 20 años de la llegada de Valentina a nuestras vidas, puedo ver con toda claridad que ella tiene una gran misión que cumplir en este mundo y que lo está haciendo muy bien.
¿Cuál ha sido su misión?
Valentina no ve pero nos ha ensenado a todos los que estamos cerca de ella a mirar más allá de lo que se puede ver con los ojos, nos ha ensenado a ver las cosas simples y bellas de la vida que muchas veces pasan desapercibidas, nos ha ensenado a ver lo valioso de cada ser humano independientemente de su condición y apariencia, nos ha ensenado a ver la vida de una manera diferente apreciando cada momento, cada día, cada logro por insignificante que pueda ser.
Valentina no oye pero nos ha ensenado a escuchar el lenguaje del corazón y nos ha ensenado a escuchar a los demás con atención e interés.
Valentina no habla pero nos ha ensenado a comunicarnos de una manera diferente y a entender o tratar de entender las diversas expresiones que están más allá de las palabras.
Valentina nos ha dado fuerzas para vivir con energía y deseos de superación, ha alimentado nuestra fe y ha fortalecido nuestra esperanza en un manana mejor y ha sido fuente de amor para todos los que la rodeamos, de ese amor incondicional que lo da todo sin esperar nada, de ese amor que nos permite aceptarnos a nosotros mismos con tolerancia y satisfacción, de ese amor que nos mantiene unidos en la familia compartiendo nuestras vidas con entusiasmo, de ese amor que nos hace salir de nuestros mundos para conocer y apoyar a los demás en sus propios caminos especialmente a aquellos quienes comparten situaciones similares.
Por todo esto es que llegó el momento de decirle a Valentina:
Felicitaciones, lo has hecho muy bien, gracias por estar en nuestras vidas y que Dios te bendiga siempre.
Madrid, 11 de abril de 2009










